No hace mucho tiempo, apenas unos meses, un pequeño grupo de heterodoxos decidimos que había llegado el momento de crear un club autogestionario cimentado en los pilares del surrealismo, el postespañolismo, la interdisciplinariedad y por supuesto, la absoluta prescindibilidad. Nació así el Club Willdenberg y su nacimiento fue un hito de ilusión colectiva. Pero la Historia nos ha enseñado que toda empresa humana, por encomiable que sea, es imperfecta. Tarde o temprano, entre sus promotores acaba surgiendo el disenso y éste, en el peor de los casos, acaba por devenir en cisma cuando se pierde el referente fundacional de la causa.
Con infinito dolor, he asistido a la mitológica controversia acerca de la existencia del Olivar Chico de los Frailes. He visto como la semilla de la discordia empezaba a germinar entre los miembros fundadores. He escuchado como nuestros discípulos, consternados por la incoherencia de nuestro discurso, clamaban por una voz conciliadora que buscara el equilibrio entre los extremos...
No podía permanecer callado por más tiempo ante tamaño despropósito, y he decidido ser la voz que se alce para mediar entre tirios y troyanos.¡Compañeros fundadores! ¿os estáis escuchando?¿no os dais cuenta de que en estas discusiones se nos escapa el objetivo fundamental de la causa? Ahora más que nunca debemos permanecer unidos y dar una respuesta unívoca a las inquietudes de nuestros discípulos. Por ello, os conmino a abandonar la actual polémica del Olivar Chico para encauzarla dentro de nuestros principios fundacionales, a saber, el surrealismo y el postespañolismo. De este modo, los términos "olivar", "chico" o "fraile" deben ser sometidos a rigurosa deconstrucción antes de llegar a conclusión alguna.
Para finalizar, quiero recordaros que frente a mitos más o menos evanescentes y controversias interesadas, nuestra causa no sólo cuenta con unos principios sólidamente elásticos, sino que además se apoya en elementos materiales que muestran la firmeza del carácter de sus miembros.
Salud compañeros
Ante estas grandes palabras que se muestran ante mis ojos y que mis labios han pronunciado, tengo que decir, después de muchas horas de reflexión, que buzeando entre grandes libros y manuscritos que he encontrado la verdad de los términos "olivar", "chico" o "fraile".
ResponderEliminarEstá claramente expuesto en un manuscrito del siglo XIV, en un epílogo de dicho manuscrito donde se mencionan los tres términos:
Chico, corre al olivar que te está esperando el fraile.
Creo que este grupo de eruditos tienen que estudiar esta frase y extrapolarla a su recien nacido grupo, preguntándose algunas cuestiones.
¿Han corrido ellos al olivar?
¿Se han encontrado algún fraile?
¿Están pensando ellos en entrar en alguna orden?
¿O todo es demasiado chico para ellos?
No sé, me abruma pensar en todo esto, me dan miedo....
Pido perdón a este consejo de sabios, por el error ortográfico cometido en mi anterior comentario, debido al nerviosismo de mis palabras por las posible slecturas de estos eruditos.
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